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La Coctelera

SILARK

SILVIA ADRIANA BUENO

30 Octubre 2008

Las exposiciones y el vernissage

Toda inauguración de una exposición tiene su cierre en la ya aceptada y esperada recepción consistente en la invitación por parte del artista expositor, con un trago y algún bocadillo a sus seguidores y visitantes, presentes en el evento.

Esta ceremonia es propicia para la sociabilización, para el acercamiento del público al artista, para la consulta por las características técnicas de su obra, para concretar la adquisición de obras, para reencontrase con colegas y seguidores de los caminos del arte, para atender a la crítica, para gestar nuevos proyectos colectivos o individuales …

Pero… cuál es el origen de esta tradición? Qué significa su nombre?

Vernissage es una palabra francesa que, literalmente, significa “barnizado”. Cuando en el siglo XIX se realizaba un vernissage, el pintor próximo a exponer sus obras, reunía a sus compañeros más íntimos y junto a ellos barnizaba su obra dándola por terminada, antes de presentarla en una exposición al público en general. Luego, envueltos en el romanticismo y profundidad propios de la época, se compartía un buen vino.

Los anglosajones lo denominan cocktail, y los españoles, sarao. También se lo identifica como brindis. Pero la palabra francesa vernissage es la que ha tenido más amplia aceptación y significado. Actualmente la costumbre de una ceremonia previa a la presentación en público se ha fusionado en un solo acto al que asisten tanto los allegados como invitados e interesados. Y las obras se presentan ya concluidas. Variantes que el tiempo, las costumbres y las exigencias del público fueron imponiendo.

Las características de este particular momento, pueden variar tanto como la imaginación, los recursos y la voluntad del expositor así lo propongan. Es también un momento para reforzar la personalidad dela Exposición, haciendo uso del ingenio, y no perdiendo de vista la temática de la misma.

Generalmente esta presentación de hace solo una vez, por el transcurso de una pocas horas, al presentar la exposición, que permanecerá accesible al público por un período determinado de tiempo.

Las características que estos eventos han ido tomando hicieron que Servicios y Empresas de catering fuesen desarrollando propuestas más elaboradas cada vez, dado que proveen además de lo que vaya a consumirse, el personal adecuado para la atención del público.

Hoy prácticamente no se concibe la inauguración de una exposición sin este espacio-tiempo de sociabilización, creatividad y disfrute del arte, denominado vernissage

servido por silark 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Himilce

Himilce dijo

Gracias por este interesantísimo sitio. Estamos organizando (por primera vez) una exposición de pintura escultura y cerámica y ha sido de mucha ayuda, me gustaría saber que tipo de bocadillos debo brindar en el vernissage. Gracias

27 Junio 2009 | 01:50 AM

Silark

Silark dijo

Hola Himilce:
Por lo general en mi ciudad se acostumbra a servir luego de la presentación, sándwiches de miga surtidos (jamón y queso, pasta de choclo, lechuga y huevo duro, anchoas y manteca, pasta de roquefort, morrones y mayonesa). También se ofrecen pequeñas pizzetas con queso, jamón, morrones y aceitunas.
Otro tipo de bocados son los brioches, (pequeños panes blandos) con fetas de carne fría, pickles, queso y algún aderezo.
Y luego bocaditos dulces, como ser masas secas de manteca con chocolate, copitos de coco, galletitas de hojaldre, o cualquier tipo de galleta pequeña.
Se ofrece para beber, una copa de vino blanco, tinto y agua gasificada, a elección del visitante
Todo esto tiene el inconveniente de la suciedad que puede provocar.
En algunas presentaciones, se optó por servir chipá (pequeños bollos de masa con queso) y una copa de champagne. Es más sencillo y delicado.
El tipo de comestibles depende también de las características del grupo visitante, y de los auspiciantes que puedan llagar a apoyar tu emprendimiento.
He asistido a varias inauguraciones de exposiciones donde una importante empresa de embutidos ha auspiciado parte de las misma, y en ellas se han ofrecido todo tipo de fiambres surtidos, en pinchos.
Casi nunca ha faltado el vino o el champagne, pero no es obligatorio que así sea. Creo que es una costumbre.
También es frecuente la tacita de café con masas secas.
Si la imaginación vuela, podemos recibir a los visitantes de nuestra exposición con una gran variedad de propuestas gastronómicas relacionadas con la temática de la misma, cuidando siempre de no sobrepasar la medida: consideremos que es una atención al visitante y no una cena homenaje.
Es importante evitar que los aromas a comida en preparación invadan la sala de exposición, como también el tratar de mantener a los asistentes en un sector destinado al brindis para no poner en riesgo a las obras.
La delicadeza debe imponerse en este tipo de eventos.
Espero que te sea de ayuda.

30 Junio 2009 | 06:56 AM

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