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La Coctelera

SILARK

SILVIA ADRIANA BUENO

29 Octubre 2008

El Relato Visual

“Una imagen vale más que mil palabras “ ….dice un viejo dicho de origen algo incierto, pero que encierra gran parte de verdad. Una imagen cuenta, muestra, evidencia sentires, formas personales de ver el mundo, e incita a pensar y reverlo de maneras diferentes y personales.

Es indudable hoy día, la influencia que el medio cultural tiene en la forma de captar las características de ese “mundo” que se reconoce como personal, y que los artistas tratan de trasmitir a sus congéneres a través de sus obras. Se produce una doble (como mínimo) interpretación de cada obra que muestra el mundo; una, la que el propio artista tiene en su interior y exterioriza en su obra (o lo intenta, al menos); y otra, la que el espectador tiene al enfrentarse a cada particular fenómeno artístico.

Es en este punto donde el hecho de la exposición se transforma en una particular aventura de la comunicación, porque más de una vez el mismo generador de la obra, el artista, se encuentra con una reinterpretación y una comprensión de su propia obra de la que ni él mismo se había percatado. Se produce un inmediato enriquecimiento tanto en el artista, que ve proliferar nuevas idas y visiones de su propia obra, como del espectador, que puede contar con una manera “otra” de visualizar los infinitos mundos interiores que conviven en cada ser humano.

Como dije antes, una exposición es una aventura comunicacional. Y como tal, tiene el valor del acercamiento. Y si, como artista, se quiere exponer, mostrar, exhibir, contar, relatar, compartir el trabajo realizado, es importante contar con los elementos que permita realizar esa comunicación de la mejor manera posible.

En el ámbito de lo visual, se expande el código interpretativo, quizás un poco más de lo que permite la lingüística, donde debe compartirse el conocimiento del idioma (código específico) para poder comprender más cabalmente la obra. En cambio, el ámbito de lo visual es más universal, aunque no se debe desestimar el valor del aspecto simbólico que es parte componente de una obra. Lo simbólico adquiere sentido dentro de lo cultural.

Pero volviendo al hecho expositivo, la decisión de hacer intervenir a un tercero en la experiencia comunicacional es fundamental para lograr una experiencia de aportes positivos.

Día a día, las exigencias de quienes asisten a una exposición de arte son mayores. El público asiste en busca de nuevas experiencias, de nuevas formas de ver esos mundos interiores que se desarrollan en cada persona. Y esto implica nuevos desafíos a los artistas que, además de trabajar en su obra, se ven comprometidos en pensar también la forma de exponerla.

Pero …todo artista está en condiciones de resolver este desafío? Todos cuentan con el tiempo y la dedicación necesarias para la generación de ese espectáculo que resulta ser una exposición de arte? Son muchos los aspectos que entran en juego en este proceso. Muchos y variados. Y se expanden, muchas veces, más allá de la capacidad de resolución que el artista pueda tener.

La generación de una exposición como una experiencia comunicacional requiere de una gestación planificada, ajustada, creativa, diferente, unificadora y variada a la vez, para que la obra del artista pueda ser la protagonista, en un escenario adecuado. Cada exposición es una experiencia única, porque cada obra de arte lo es.

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