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La Coctelera

SILARK

SILVIA ADRIANA BUENO

1 Agosto 2007

Arquitectura y Cine

Los Espacios del cine

«…una ciudad fantasma poblada de falsas apariencias».

(McLuhan define a la película de este modo)

 

La arquitectura trata sobre los espacios. Espacios generados por el hombre para ser utilizados, recorridos, habitados, visitados, en definitiva, vividos. También comunica; tiene significado dado que la razón principal de su existencia es sociocultural; tiene algo que comunicar y significado simbólico en sus diversos niveles. Se hacen plenamente reconocibles determinadas tipologías edilicias, con solo observar alguna de sus características formales. Una iglesia, un rascacielos, un claustro educacional, un centro comercial, una vivienda, una fábrica… El significado de un edificio, para quienes lo habitan, es el que ellos pueden darle en el proceso de personalización del mismo. El hombre toma posición, fijación de zonas, dominios, recurrencia. Ese significado, independientemente de la primera intención del diseño original, cambia según la apropiación que los usuarios hagan de él, a través del tiempo y la historia. Las refuncionalizaciones, con el paso del tiempo y la imposición de nuevos usos, resignifican esos espacios y edificios. Las vivencias y el uso del mismo determinan el significado para ese grupo de usuarios en ese tiempo. Algo de esto podemos identificarlo en lo que sucede en un barrio, ese sector de ciudad donde sus habitantes tienen esa sensación de pertenencia por la recurrencia, por el habitual recorrer de sus calles, el conocimiento de los habitantes de las viviendas cercanas, el aprovisionamiento en los comercios próximos, el uso y hasta disfrute de la plaza cercana, que hace que incluso se mire con desconfianza a todo nuevo transeúnte que se demore en sus calles. Similar proceso se produce en edificios públicos, rincones de ciudad, espacios verdes e incluso dentro de una vivienda, con los comportamientos de apropiación que los mismos integrantes hacen de ciertos sitios de la casa. Se da en todas las escalas de espacios generados por el hombre. Y siempre está presente la vinculación de la arquitectura con las relaciones humanas.

El cine, con poco más de cien años de historia, es el arte de más reciente aparición y seguramente es el que posee actualmente mayor popularidad. En razón de esto, se lo relaciona con las otras artes. Con la arquitectura en particular se ha destacado la capacidad visual y temporal que desarrolla para presentar y representar los espacios construidos. …“El cine tiene la facultad de imprimir la realidad del tiempo y reproducirla las veces que se quiera. Esa es su verdadera esencia y, como subdivisión artística, es éste el punto en que se distingue de las demás ramas y técnicas del arte.” dice al respecto Roberto Baraja Chávez (revistacinefagia.com,mar.18–2004) La arquitectura y las demás artes han estado desde siempre relacionadas, influyendo unas sobre otras, proponiendo nuevos caminos de expresión a los que han adherido las otras, proponiendo diferentes manifestaciones. El cine es una de las últimas artes, manifestación más cercana a la realidad artística, surgida del entrecruzamiento y complementariedad de las demás expresiones, dado que es un arte desarrollado sobre la técnica: “la máquina es su origen y su más adecuado objeto” (al decir de Arnold Hauser). Está presente tanto en el creador como en su obra; entre el receptor y su goce del arte.

Con la imagen filmada el cine inaugura un nuevo principio estético sin la necesidad de palabras, como en la literatura.

Las relaciones entre la arquitectura y el cine son tan importantes para el séptimo arte como la escenografía en el teatro, aunque en los primeros intentos, la realización fílmica se permitió notables flexibilidades arquitectónicas, tratando de destacar la narración antes que asegurar la veracidad de las construcciones. De alguna manera, puede verse al cine como “un espacio de libertad para la arquitectura”, como lo define Juan Antonio Ramírez. Se da así el origen de la arquitectura fílmica. En un film, la arquitectura no tiene que ser extremadamente fiel a sus condiciones constitutivas; puede permitirse eclecticismos formales, estilísticos, constructivos, en pro de una imagen final, apropiada a una situación dramática.

El espacio representado, el campo visual, forma parte medular del discurso fílmico. En forma protagónica, o como soporte de la acción, la arquitectura es una constante aliada del cine. Se complota con el relato, a fin de transmitir sensaciones. Un espacio colabora a generar sensaciones y emociones como ser calidez, lobreguez, luminosidad, placidez, incomodidad, repulsión, deleite… Una obra de arquitectura puede provocar sensaciones estéticas de diversos modos. El crítico e historiador de arquitectura Nikolas Pevsner identifica tres: a la manera del pintor, esto es, en dos dimensiones, representadas en un soporte bidimensional como es el lienzo; como una unidad plástica tridimensional, un volumen, a la manera del escultor, recorribles por su exterioridad; y, también tridimensional, pero en referencia a la espacialidad. La arquitectura es así, el quehacer del hombre por modelar el espacio.

En el cine hay dos modos de mostrar el espacio, y ambos están vinculados al movimiento y a la bidimensionalidad, dado que la resultante final es, en realidad, plana. Estas dos concepciones de generación de esos espacios, responden a la necesidad, el uso, lo que determina que puedan ser reales, con la intención de perdurabilidad, de permanencia en el tiempo, y ficticios, cuando son representativos de una realidad no coincidente con las acciones a desarrollarse en él.

Toda creación de un ambiente implica una concepción arquitectónica. Y todo espacio arquitectónico es expresión del mundo histórico al que pertenece, a la concepción de la realidad como un cosmos ordenado. Toda posición social, todo producto del hombre, toda actividad humana, adquirirá su significado en relación con ese orden. De allí que todo espacio recreado para un film debe considerar esos aspectos, en beneficio de la ubicación temporal del argumento. Sea real o ficticio, histórico o fantástico, perteneciente a una cultura actual, pasada o futura, el espacio cuenta, narra, ubica, localiza, contextualiza al espectador. Su margen de acción vendrá delimitado por la época y el realismo del contexto. El espacio se transforma en un sistema de lugares significativos cuando convergen en él la función o utilidad, las vivencias, la historia, el reconocimiento, la identificación.

Distintas técnicas son empleadas para representar una “realidad” que por cierto, no lo es; es decir, reconstrucciones de lugares inaccesibles o inexistentes, muchas de las veces, producto de la imaginación. La función de la creación de estos espacios es lograr la verosimilitud de los escenarios, sirviéndose de la escenotecnia como recurso técnico y artístico. “Una película es una imponente catedral de acontecimientos importantes... que nunca han existido ni existirán” (ARQUITECTURAS INVISIBLES por Juan Antonio García Borrero)

El espacio conformado por superficies, con sus dimensiones y formas, y su composición plástica – cromática, es, así definido, estático. Pero al reconocer su variabilidad de percepción, de captación sensorial, entra en juego el tiempo. El concepto de espacio, de esta manera, ya no es absoluto. Se transforma en relativo; relativo a la dimensión y a la posición de quien lo vivencia por la intervención del tiempo. El cine es una mezcla de formas espaciales y temporales, haciendo de la simultaneidad un elemento básico. La espacialización de los elementos temporales es su esencia; lo que acaece en la escena es parte espacial, parte temporal.

La consideración del concepto espacio – tiempo, ahora está ligada a la variable del uso, y por tanto de la imagen que de esa arquitectura se tendrá en relación al desplazamiento, esto es el movimiento que el observador efectúe, tanto en el interior como en el exterior del ambiente, edificio e incluso conjunto de volúmenes en relación, como es en la ciudad. Difieren así los puntos de vista. Esto nos permite, también, la observación del hecho arquitectónico desde distintas escalas. La más inmediata, la de la habitación o ambiente donde se desarrolla una acción determinada, que comunica aspectos que hacen a la historia, como son la época, la situación sociocultural de quien la habita, y hasta su estado de ánimo o su manera de enfrentar la vida. Es una lectura más intimista del personaje, más personalizada. Ampliando el espacio de habiltabilidad, donde se dan las relaciones interfamilares que son posibles de reconocer en la dinámica doméstica en la vivienda. Allí sus moradores dan a conocer el carácter, el clima, y hasta la filosofía de vida que se comparte. Expandiendo más el área de atención, se está en el barrio, en el sector urbano donde se comparten las vías de circulación y acceso, los sitios de aprovisionamiento, los espacios verdes, la vecindad. La vinculación de éstos conforma la ciudad. En cada una de estas escalas las relaciones humanas se dan de forma e intensidad diferentes. Son, todas ellas, escalas de escenarios de grandes posibilidades para el cine, para el relato de historias. Y hay miles de formas de mostrarlas como, por ejemplo, se las ingenia Woody Allen para mostrar una y otra vez, siempre diferentes, la ciudad de Nueva York y en particular, Manhattan.

Un punto donde arquitectura y cine están en relación, es, entonces, cuando el factor tiempo entra en la ecuación. En la ficción temporal del cine pueden distinguirse infinidad de tiempos imaginarios dentro de una misma obra filmada. En el cine, el vínculo espacio-tiempo es insoslayable; la narración audiovisual es una manipulación del espacio-tiempo El espacio, materia de la arquitectura contiene a la escena, donde el tiempo transcurre, generalmente sin un correlato con el tiempo real, resignificando a ese espacio.

Acción y Arquitectura, es una dupla que conforma la armazón contextual de un film.

A través de la cinematografía, el arte puede conseguir filmar escenas en forma discontinua, tanto en tiempo como en planos y locaciones. Da lugar así a la generación de una escena que luego conformará una secuencia, hasta conformar un nuevo film, una nueva narración.

La necesidad de contar por medio de la imagen en movimiento gran diversidad de historias, promovió la generación de espacios que reafirmaran el relato, que contuvieran a hechos y personajes. Desde los primeros intentos cinematográficos, la arquitectura ha estado presente como complemento inseparable de todo montaje fílmico. Aun cuando el sonido no podía sincronizarse con los hechos que se desplegaban ante la vista, la presencia de la arquitectura ya daba una contención a las escenas. Ya fuera generando la ilusión de un especio real, por medio de las escenografías o porque se tomara ex profeso un espacio existente como escenario de los hechos narrados. Las condiciones técnicas no siempre permitieron, sobre todo en los primeros tiempos, la localización de las escenas en espacios tanto naturales como arquitectónicos ya existentes, lo que condujo a la representación de los mismos; al desarrollo de la escenografía. En los comienzos del cine, se filmaba en exteriores casi exclusivamente. Ante una mayor complejidad narrativa, se hizo necesario instalar las cámaras en estudios, con espacios reproducidos en su totalidad, e incluso los exteriores. Posteriormente, el avance tecnológico y los nuevos criterios estéticos y narrativos, requirieron del retorno al exterior.

La fijación en exteriores requiere de una transformación de la realidad, previa elección del lugar, de la selección de los espacios a modificar por la cámara. Cuando se ha de representar ciudades enteras o situaciones atípicas de grandes dimensiones como las consecuencias de cataclismos, se reproducen a escala, reconstruidas como maquetas, que posteriormente son integradas por efectos. Un ejemplo de este recurso es el utilizado en Moulin Rouge (2001, Baz Luhrmann). Si fuera en la calle, la elección de las construcciones que sirvan de escenario, el uso de un edificio real, existente, permite un mayor reconocimiento por parte del público, adquiriendo éste, también, protagonismo. King Kong es derribado, en 1933, del Empire State Building, para volver a caer de las Torres Gemelas en 1976; Bernardo Bertolucci propone el encuentro de Marlon Brando y María Schneider en el edificio de la Rue Vavin, de Henri Sauvage en El útimo tango en París(1972). Dirk Bogarde reside en el Karl Marx Hoff vienés en Portero de noche, (1975, Liliana Cavani), entre otros muchos ejemplos.

Si los espacios a representar son de carácter fantasioso, futurista u onírico suelen resolverse con mayor libertad creativa. En 2001, Odisea en el Espacio realizada en 1968 por Stanley Kubrick, parece proponer misteriosos mensajes a la construcción moderna, y aunque evita mostrar cualquier edificio o ciudad futurista, las naves espaciales representan notables referencias a una creatividad arquitectónica no existente ni desarrollada hasta la época.

El ladrón de Bagdad (1924, Raoul Walsh), producida y protagonizada por Douglas Fairbanks, es una ficción de temática oriental en la que se recurrió a extraordinarios efectos especiales, haciendo de este film uno de los paradigmáticos en cuanto a los logros del cine.

En Intolerancia, (David Griffith, 1916) se tuvieron que construir escenografías gigantescas para un ejército de comparsas y actores contratados La mayor de las construcciones fue un palacio babilónico, con torres de 70 metros de altura y 1,600 metros de profundidad que lo rodeaban. Las tomas de las vistas generales se hicieron desde un globo aerostático.

De todos modos sería imposible plasmar en el diseño el efecto espacial de una obra arquitectónica, porque el diseño siempre es a escala, y por tanto no podría dar el efecto dimensional, vivencial, relativo al hombre. Esto puede verse de modo diferente en el cine, donde el hombre, que es el que da la escala (o en relación a quien se consideran las dimensiones) puede ser situado en espacios virtuales donde el espectador puede, por un momento, ser partícipe de ese “efecto dimensional” relativo. A esta apreciación le cabe una salvedad, que es el veloz y actual desarrollo de la imagen de una realidad virtual que ha provisto la industria cibernética, y que permite, por fuera de la cinematografía, experimentar estos efectos de espacialidad y movimiento a través de un ordenador doméstico.

Estaríamos, entonces, refiriéndonos a una arquitectura cinematográfica, que reúne características particulares que la diferencian de otras arquitecturas.

Encontramos que es fragmentaria, dado que responde solo a los espacios que la narrativa demanda, haciendo, inclusive, que no se tenga una idea integral de la obra en todo el desarrollo del film. También es inexacta, porque altera las dimensiones y las proporciones en relación a la real; como lógica consecuencia, no siempre respeta la ortogonalidad. Incluso suele sobredimensionar, si eso contribuye al efecto visual deseado.

Es móvil, desmontable, lo que la hace reutilizable en muchas ocasiones. No es valiosa, materialmente considerada, dado que solo sobrevive al film, y fuera de éste sus decorados no tiene sentido.

En definitiva, de lo que trata esencialmente la arquitectura cinematográfica es de construir la imagen que conformará el contexto espacial exclusivo de cada película.

Los espacios arquitectónicos, desde el cine, no pueden ser reconocidos objetivamente, porque la mirada que se realiza no es descriptiva. Es autónoma y su primordial función es la de generar el escenario y supeditarse a la historia.

Se genera así una gran diversidad de espacios creados y exhibidos en razón de la dramatización de una situación, desprendidos de la responsabilidad de cumplir con los roles básicos de la arquitectura de protección, reparo y contención de actividades.

 

Hago una invitación a “ver”, de un modo diferente, algunas de las películas mencionadas, como también otras que componen un largo listado de sugerencias, donde la arquitectura aparece en diferentes roles: como protagonista, o centro de la historia; como escenografía creada especialmente para sustentar y contener el relato; como locación, seleccionada por sus características particulares, adecuada y hasta motivadora de la narración fílmica: o como contextual en reconstrucciones históricas.

 

 

 

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7 comentarios · Escribe aquí tu comentario

ronald

ronald dijo

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1 Agosto 2007 | 05:06 AM

Patricio

Patricio dijo

Interesante artículo. Sabes cite una parte de tu articulo en mi plan de tesis, que es justamente sobre la relación del cine con las ciudades. De verdad me encantó, y a parte me sirvió de mucho. Escríbeme si podes y te entero de lo que pretendo hacer con la tesis, espero te interese, pues me gustaría que colabores en este proceso constructivo de mi tesis.

28 Marzo 2008 | 08:53 PM

arqui

arqui dijo

Hola me gusto tu articulo me parece muy interesante, me gustaria contactarme con patricia, la chica dle comentario ya que me encuentro en una situcion similar a ella, armando el tema de la tesis, y considero nos podriamos intercambiar consejos. arquiteturauru@gmail.com

24 Mayo 2008 | 03:59 AM

vane

vane dijo

HOLA MUY INTERESANTE EL ARTICULO, Y COMO LOS DEMAS QUISIERA SABER MAS DEL ASUNTO, YA QUE ESTOY PENSANDO HACER TAMBIEN MI PLAN DE TESIS SOBRE ESTE TEMA ARQUITECTURA EN EL CINE, REALMENTE NO SE POR DONDE EMPEZAR, UNOS CONSEJOS ME AYUDARIAN BASTANTE...
LES DEJO MI CORREO-E liceodelfuturo@hotmail.com

20 Agosto 2009 | 02:19 AM

Silark

Silark dijo

Gracias Vane por leerme. Espero poder ayudarte en la forma de encarar tu tesis. Estamos en contacto. Y aprovecho para decirte que tu blog es muy completo y actualizado tambien. Lo estoy viendo en detalle.
Saludos

21 Agosto 2009 | 05:44 AM

Andrés Daly

Andrés Daly dijo

Excelente artículo. No conocía tu blog y acabo de topármelo en google. Voy a darle una lectura pues me interesa muchísimo el tema, del cual hago clases (pues si, soy arquitecto) e investigo hace unos años. Ya es un poco tarde por aca, así que volveré a leerlo después... Te dejo mi blog, que trata de temas similares, y para estar en contacto: http://www.35milimetros.org/

Saludos y mis felicitaciones por el sitio!

14 Octubre 2009 | 06:19 AM

Silark

Silark dijo

Gracias Andrés por tu comentario. Y ya estoy entrando en tu blog para recorrerlo.
Seguiremos en contacto.
Saludos

14 Octubre 2009 | 06:39 AM

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