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La Coctelera

SILARK

SILVIA ADRIANA BUENO

Categoría: EXPOSICIONES

10 Noviembre 2009

OBSERVANDO PINTURAS ...

            Recorriendo exposiciones de pinturas me he puesto a reflexionar sobre lo que me ha producido determinada obra, y quizás sea por un vicio profesional, siempre me atrae el analizar las respuestas técnicas a la que recurrió cada artista. Miro con atención la superposición de las capas de pintura, el tratamiento del soporte, el armado de la estructura subyacente que sustenta la composición. Y también me interesa pensar en por qué me seduce, o no, una obra en particular. Claro está que no es una reflexión muy original ni novedosa, salvo que sí lo es para mi. Porque cada obra se re-crea en la mirada de un nuevo observador. Y permite la evocación. Y la sensación. Y la emoción.

             Hay objetos a representar que no le pertenecen a un artista. Es así como la figura humana no compatibilizó con Quinquela Martín, que dedicó casi toda su obra a la labor portuaria, su ambiente, sus construcciones, su clima. 

O los elementos de la vida cotidiana agrupados en infinitas combinaciones de bodegones, tampoco se vincularon Eduardo Serón , que recorrió e indagó los laberintos de la geometría más extrema y las posibilidades de las formas puras.

 

            El feliz encuentro entre el tema, su expresión y el artista es una acción intensa, constante, incesante. Tarea laboriosa plagada de desencantos, fallos, aciertos, hallazgos enamoramientos. La fluidez de un trazo, la acertada asociación de los colores, la proporción justa de los elementos representados puede parecer tarea fácil al observador, cuando es lograda. Y este engaño tiene la doble lectura de pensar que el artista la generó en un acto cotidiano, casi rutinario, sin los conflictos internos que debe superar en cada resolución: el tono adecuado, la pincelada de luz, la anécdota del 2º plano...

Y por otro lado, ante la presencia de la obra acabada el suponer que el oficio ajeno no representa grandes dificultados que quien espontáneamente sienta deseos de experimenta con la materia, obtendrá, casi instantáneamente, una resultante digna, equilibrada, expresiva, comunicativa.

La pintura artística no es un oficio simple, como ningún oficio por otra parte. Parte del alma del artista se plasma en sus obras: sentimientos, deseos, placeres, angustias, frustraciones aparecen entre los colores y los trazos. Solo la sensibilidad del observador permite  vislumbrar parte de ellos en la observación de una pintura.

Algo similar sucede con otros aspectos de la pintura, donde la relación con el artista se hace más notoria, más empática. El color, que transmite sensación y simbolizan diferentes cosas, según el momento histórico, o el contexto cultural. A más de eso, cada individuo que se enfrenta a la paleta tendrá un vínculo más estrecho con determinada gama, más exitosa que con otra. Lograr la armonía de los campos que cada color determina, es la forma de comunicar que tiene el artista. Y la textura que cada material permitirá mostrar. Dominar la rapidez de secado del acrílico,  la escasa capacidad cubritiva de la acuarela, o la posibilidad de incorporar cierto volumen de cada pincelada que propone el óleo, es  la resultante de la experimentación y de horas de taller. Hasta que una u otra será la apropiada para ese relato único encerrado en la imaginación de cada pintor.Incluyo  un video donde puede apreciarse el trabajo de un artista en la generación de una obra.

 

 Cada nueva obra que veo y me emociona, me remite a reflexiones similares, valorando la capacidad de trabajo, la creatividad la sensibilidad de estos artistas que dejan parte de sí en cada una. Y que permiten compartirla al ser expuestas o legadas.

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14 Noviembre 2008

Espacios adecuados para exponer

Dado el actual desarrollo y creciente interés en las exposiciones, especialmente de arte, hay una tendencia cada vez más difundida de transformar espacios gestados con otra finalidad, en lugares donde se montan exposiciones. Es decir, espacios expositivos. La resultante es que, en numerosas ocasiones, se destina un espacio residual o de paso para cumplir esta función.

Los inconvenientes de esta decisión son variados. Como no han sido pensados para cumplir dicha función y tampoco dejan de cumplir la originaria (circulación / espera / área inactiva) se producen interferencias y superposiciones que pueden hacer peligrar a las obras expuestas.

Desde el punto de vista del observador, tampoco es apropiado, porque la obra pierde parte de su valor comunicacional.

La distancia inadecuada entre observador y obra, la iluminación no apta que provoca sombras o reflejos no deseados, una ubicación con poca visibilidad, van en detrimento del objeto que se pretende exponer.

La elección del espacio expositivo que un artita plástico debe aprobar para exponer su obra debe contar con los requerimientos mínimos exigibles.

Muchas veces las condiciones administrativas de los organismos que facilitan el espacio son tentadoras para el expositor. Pero no debe rendirse fácilmente ante la búsqueda del sitio óptimo. Es aquí donde debe evaluar límites y posibilidades para decidir si ese espacio expositivo es el adecuado para dar a conocer su producción.

Lo aconsejable es dedicar un tiempo exclusivamente a la búsqueda del espacio adecuado para exponer su obra, y no presentarla de manera deslucida, en un sitio inapropiado.

No hay que desestimar la posibilidad de consultar con un curador o especialista en el trabajo con el espacio que pueda aportar su conocimiento y orientar sobre las características de cada espacio sugerido. Su aporte e intervención es una ayuda invalorable para la selección del mismo, al conocer y discutir con el artista el guión temático de su presentación.

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3 Noviembre 2008

Exposiciones: experiencias de comunicación

Las exposiciones, en la actualidad, son consideradas parte de una industria del ocio, abiertas a la diversión y el entretenimiento, donde sus asistentes disfrutan con el conocimiento. Son actividades culturales de difusión, categorizada como de extensión cultural.

El objetivo principal de una exposición es crear las condiciones necesarias para que se produzca un diálogo entre el objeto y el visitante, en un espacio adecuado. Y se genere el proceso de la comunicación, cuidando que llegue al visitante lo que quiere comunicarse a través de lo expuesto.

Originariamente, las exposiciones se daban en los ámbitos casi exclusivos de museos y galerías de arte, teniendo como característica el ser quasi permanentes. Esto es: el objeto expuesto permanencia en el sitio asignado por extensos períodos de tiempo, sin agregar prácticamente nada de información o de atracción sobre el mismo.

Con el tiempo y la evolución del concepto de exposición, la característica de temporalidad ganó terreno. El hecho de planificarse exposiciones que permanecerán accesible al público durante un tiempo determinado, hace que las instituciones museísticas y culturales en general, programen y proyecten multiplicidad de exposiciones que permitirán una afluencia y circulación mayor de público en sus instalaciones. Pero no solo esta es la finalidad. El acceso a la información con el que se cuenta en la actualidad, hace necesario un periódico recambio de lo que se desea comunicar. Para Valdés Sagúes, la exposición es un método eficaz de difusión cultural. Las exposiciones temporales son realmente soportes de un trabajo de sensibilización, de relación y de animación y constituyen un medio específico de comunicación y de expresión que une investigación y creación. VALDÉS SAGUÉS, M.C. (1999). La difusión cultural en el museo: servicios destinados al gran público.

Una manera particular de interpretar a las exposiciones es comparándolas con esculturas, creaciones tridimensionales, donde los volúmenes y espacios vacíos interactúan en relaciones satisfactorias que invita al espectador a recorrerla, a explorarla. Se lo considera un arte medioambiental que ofrece experiencias sensoriales. Eso es porque en ellas intervienen los colores, las texturas, la luz, los sonidos, estimulando a quienes las recorren BELCHER, M. (1994). Organización y diseño de exposiciones: su relación con el museo.

Para que una exposición cumpla su función de difusión de una temática específica y comunique le mensaje que se pretende, es indispensable contar con un elaborado discurso expositivo, Esta debe ser una etapa de preparación y proyectación previa a cualquier tarea de montaje, para asegurar una buena comunicación. Existen en la actualidad muchos recursos que permiten complementar una exposición haciendo llegar con mayor facilidad el mensaje a comunicar a los visitantes. Medios audiovisuales, gráficos, tecnológicos, e incluso material gráfico como publicaciones, folletos que pueden ser llevados por los visitantes luego de recorrer la exposición, consolidan la idea a transmitir.

La tarea de gestar y montar una exposición no es sencilla. Requiere de una buena planificación previa, porque pasan por un complicado proceso donde intervienen diferentes recursos y especialistas. Como se estableció antes, una exposición es una experiencia de comunicación y el poder comunicar clara y eficientemente el mensaje deseado, debe ser la meta de la misma. De no cumplirse este objetivo, la exposición se verá reducida a una simple muestra de objetos que pasará al olvido prontamente, sin dejar en el visitante huella alguna.

Cada vez hay mayor interés en visitar exposiciones, en poder tener la experiencia complementaria que significa incorporar nueva información con el factor emotivo, ampliando el campo de expresión y aumentando el interés en todo tipo de público.

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30 Octubre 2008

Las exposiciones y el vernissage

Toda inauguración de una exposición tiene su cierre en la ya aceptada y esperada recepción consistente en la invitación por parte del artista expositor, con un trago y algún bocadillo a sus seguidores y visitantes, presentes en el evento.

Esta ceremonia es propicia para la sociabilización, para el acercamiento del público al artista, para la consulta por las características técnicas de su obra, para concretar la adquisición de obras, para reencontrase con colegas y seguidores de los caminos del arte, para atender a la crítica, para gestar nuevos proyectos colectivos o individuales …

Pero… cuál es el origen de esta tradición? Qué significa su nombre?

Vernissage es una palabra francesa que, literalmente, significa “barnizado”. Cuando en el siglo XIX se realizaba un vernissage, el pintor próximo a exponer sus obras, reunía a sus compañeros más íntimos y junto a ellos barnizaba su obra dándola por terminada, antes de presentarla en una exposición al público en general. Luego, envueltos en el romanticismo y profundidad propios de la época, se compartía un buen vino.

Los anglosajones lo denominan cocktail, y los españoles, sarao. También se lo identifica como brindis. Pero la palabra francesa vernissage es la que ha tenido más amplia aceptación y significado. Actualmente la costumbre de una ceremonia previa a la presentación en público se ha fusionado en un solo acto al que asisten tanto los allegados como invitados e interesados. Y las obras se presentan ya concluidas. Variantes que el tiempo, las costumbres y las exigencias del público fueron imponiendo.

Las características de este particular momento, pueden variar tanto como la imaginación, los recursos y la voluntad del expositor así lo propongan. Es también un momento para reforzar la personalidad dela Exposición, haciendo uso del ingenio, y no perdiendo de vista la temática de la misma.

Generalmente esta presentación de hace solo una vez, por el transcurso de una pocas horas, al presentar la exposición, que permanecerá accesible al público por un período determinado de tiempo.

Las características que estos eventos han ido tomando hicieron que Servicios y Empresas de catering fuesen desarrollando propuestas más elaboradas cada vez, dado que proveen además de lo que vaya a consumirse, el personal adecuado para la atención del público.

Hoy prácticamente no se concibe la inauguración de una exposición sin este espacio-tiempo de sociabilización, creatividad y disfrute del arte, denominado vernissage

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29 Octubre 2008

El Relato Visual

“Una imagen vale más que mil palabras “ ….dice un viejo dicho de origen algo incierto, pero que encierra gran parte de verdad. Una imagen cuenta, muestra, evidencia sentires, formas personales de ver el mundo, e incita a pensar y reverlo de maneras diferentes y personales.

Es indudable hoy día, la influencia que el medio cultural tiene en la forma de captar las características de ese “mundo” que se reconoce como personal, y que los artistas tratan de trasmitir a sus congéneres a través de sus obras. Se produce una doble (como mínimo) interpretación de cada obra que muestra el mundo; una, la que el propio artista tiene en su interior y exterioriza en su obra (o lo intenta, al menos); y otra, la que el espectador tiene al enfrentarse a cada particular fenómeno artístico.

Es en este punto donde el hecho de la exposición se transforma en una particular aventura de la comunicación, porque más de una vez el mismo generador de la obra, el artista, se encuentra con una reinterpretación y una comprensión de su propia obra de la que ni él mismo se había percatado. Se produce un inmediato enriquecimiento tanto en el artista, que ve proliferar nuevas idas y visiones de su propia obra, como del espectador, que puede contar con una manera “otra” de visualizar los infinitos mundos interiores que conviven en cada ser humano.

Como dije antes, una exposición es una aventura comunicacional. Y como tal, tiene el valor del acercamiento. Y si, como artista, se quiere exponer, mostrar, exhibir, contar, relatar, compartir el trabajo realizado, es importante contar con los elementos que permita realizar esa comunicación de la mejor manera posible.

En el ámbito de lo visual, se expande el código interpretativo, quizás un poco más de lo que permite la lingüística, donde debe compartirse el conocimiento del idioma (código específico) para poder comprender más cabalmente la obra. En cambio, el ámbito de lo visual es más universal, aunque no se debe desestimar el valor del aspecto simbólico que es parte componente de una obra. Lo simbólico adquiere sentido dentro de lo cultural.

Pero volviendo al hecho expositivo, la decisión de hacer intervenir a un tercero en la experiencia comunicacional es fundamental para lograr una experiencia de aportes positivos.

Día a día, las exigencias de quienes asisten a una exposición de arte son mayores. El público asiste en busca de nuevas experiencias, de nuevas formas de ver esos mundos interiores que se desarrollan en cada persona. Y esto implica nuevos desafíos a los artistas que, además de trabajar en su obra, se ven comprometidos en pensar también la forma de exponerla.

Pero …todo artista está en condiciones de resolver este desafío? Todos cuentan con el tiempo y la dedicación necesarias para la generación de ese espectáculo que resulta ser una exposición de arte? Son muchos los aspectos que entran en juego en este proceso. Muchos y variados. Y se expanden, muchas veces, más allá de la capacidad de resolución que el artista pueda tener.

La generación de una exposición como una experiencia comunicacional requiere de una gestación planificada, ajustada, creativa, diferente, unificadora y variada a la vez, para que la obra del artista pueda ser la protagonista, en un escenario adecuado. Cada exposición es una experiencia única, porque cada obra de arte lo es.

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27 Diciembre 2007

Por qué un Curso sobre Montaje de Exposiciones?

A través de cierto tiempo asistiendo a numerosas exposiciones de arte principalmente, aunque también museológicas e incluso comerciales, pude observar que en un alto porcentaje de ellas se hacía difícil interpretar la idea general de las mismas.

En ocasiones, incluso, resultó ser dificultoso apreciar la obra en su real magnitud, pudiendo observar que determinadas piezas de la exposición perdían parte de su valor comunicacional, como consecuencia de una ubicación no apta, una iluminación deficiente, o un ángulo desacertado.

Los artistas plásticos dedican un importante tiempo a planificar, diseñar, generar y materializar sus obras, Pero muchas veces, al momento de exponerlas se encuentran, o consideran que ésta es una etapa secundaria, de menor importancia, a la que se le dedica un tiempo y una dedicación menor, un aspecto a resolver rápidamente pocas horas antes de la inauguración.

Aspectos como la elección del espacio expositivo, o las características del mismo, parecen ser condiciones impuestas sobre las que el expositor siente que no puede o quizás que no debe intervenir.

Estas circunstancias fueron las que me impulsaron a compilar una serie de consideraciones a tener al momento de idear una exposición y organizarlas en una Planificación que permita el desarrollo de un Proyecto Expositivo adecuado.

La finalidad, entonces, es proveer a los interesados de los elementos básicos para proyectar lo más satisfactoriamente posible el diseño y montaje una exposición, de SU exposición.

Esta Planificación está organizada en un Curso que desarrollo en dos modalidades: Presencial y a Distancia.

Quien esté interesado puede solicitar mayor información y me contactaré via mail.


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